¿Qué tal, mis queridos amigos? Aquí Juan Francisco Calero.
Quería escribir esta publicación hablándote desde la experiencia de una persona que ha creado a lo largo de su vida varias empresas, que se arruinó con la crisis económica y que ha pasado de vender seguros —porque no tenía ni dinero para viajar a Madrid— a crear e invertir en varias compañías. Actualmente, soy manager directivo de una startup de automoción que tiene más de 500 empleados. Todos esos conocimientos, entre otras muchas cosas, intento compartirlos contigo.
Hoy la palabra clave es velocidad. Muchos gurús o empresarios de éxito hablan de que la velocidad es fundamental para triunfar. Mi objetivo no es crear una «escuela de millonarios», sino compartir sistemas y experiencias positivas para todo el mundo. Sin embargo, muchas personas que han crecido mucho a nivel económico y profesional destacan la importancia de la rapidez. En España tenemos la frase «parálisis por análisis»: personas que se frenan por pensar demasiado y pierden oportunidades. En el lado opuesto están los que van a toda velocidad, sin mirar atrás, logrando crecimientos tremendos.
Voy a analizar las ideas de gurús como Dan Martell o Alex Hormozi. Son siete pasos que, junto a una velocidad superior a la media, aseguran un mayor nivel de éxito.
1. Quemar las naves
Este primer punto me gusta mucho porque lo tengo muy contrastado. Me lo contó un tipo espectacular: MIT Monk. Es un inversor de origen indio en Estados Unidos, un auténtico maestro que cuenta una parábola fundamental titulada «Quemar las naves».
Hablamos de la famosa estrategia de Hernán Cortés: al pisar tierra en América, inutilizó sus barcos para que nadie tuviera la tentación de volver a casa. O conquistamos o morimos. En el mundo de la empresa, esto significa eliminar el «Plan B». Muchos, por una mente conservadora, guardamos una vía de escape, pero eso nos quita compromiso mental. Estar «desnudos en el desierto» nos obliga a cruzarlo sin distracciones ni lugares a los que asirnos.
2. Acción por defecto
Estoy completamente de acuerdo con este punto. Es como quien duda en entrar al agua fría en la playa: mientras uno se lo piensa dos horas, otro llega corriendo y en 15 segundos ya ha resuelto la duda. Decide siempre cuál es el siguiente movimiento y ve moldeando después. Elige un tronco y luego lo vas tallando; no pases la vida buscando el tronco perfecto para la escultura.
Aplica la regla de los dos minutos: si una tarea requiere menos de ese tiempo, hazla ya. Y si tienes el 70% de la información, decide. No esperes al 100%. La clave es preguntarse: «¿Esta decisión es una puerta giratoria (reversible) o de sentido único?». Si es reversible y te equivocas, las consecuencias son asumibles. No te esperes y sigue moldeando tu sistema.
3. Moldea y modifica
Ten un objetivo preciso y ve cambiando el sistema por dentro sobre la marcha para que sea afín a lo que buscas. Adáptate al mercado, al producto o al storytelling, pero hazlo mientras avanzas. No te detengas.
4. Primero balas, luego bolas de cañón
Haz pruebas de funcionamiento pequeñas y escala solo cuando veas que algo funciona. Parece simple, pero mucha gente se atasca aquí. Haz iteraciones constantes para medir qué funciona. Cuando lo encuentres, repite y repite. Invierte recursos de forma escalada; no abras un local en la Gran Vía sin saber si tu producto es viable o tiene aceptación.
5. Simplifica
El caos es el mayor enemigo del crecimiento rápido. La complejidad mata la ejecución. Si escalamos rodeados de caos, lo que hacemos es escalar el ruido sobre la señal. Constantemente tenemos que estar deconstruyendo. Como hace Elon Musk: plantéate qué puedes quitar a lo que estás construyendo, en lugar de qué añadir, para que siga funcionando mejor. Hay que hacer una poda constante para que el crecimiento no acabe aplastándote.
6. Obsesión por el progreso
Esto requiere una época de aislamiento y foco absoluto. Es la «estación del NO»: decir no a todo lo que te rodea para estar centrado en una única cosa.
Además, ante la falta de recursos, te sugiero no dedicar ni un segundo a ver qué hace la competencia. Compararse constantemente es un error tremendo. Prefiero centrarme en lo que me funciona y buscar inspiración en campos lejanos a mi competencia. El aislamiento te enriquecerá más. No abandones antes de tiempo; como dice Hormozi, la mayoría abandona por aburrimiento o falta de resultados inmediatos. Los que persisten son los que se llevan el gato al agua.
7. Busca problemas grandes que resolver
Cuando alcances un objetivo y estés cómodo, no te relajes. Baja de la montaña al valle, a una zona inconfortable donde tengas que aprenderlo todo de nuevo. En mi perfil de X tengo el lema «becario perpetuo». Mantener la mentalidad de principiante te permite seguir acumulando conocimiento e ir abandonando lo que se ha quedado obsoleto.
El ser humano no está diseñado para la comodidad constante. Si nos mantenemos cómodos siempre, nuestra longevidad se reduce. Ponerse en situaciones de incomodidad es lo que nos permite aumentar nuestro potencial.
Espero que estos consejos, filtrados por mi experiencia personal, te hayan parecido interesantes.